| Luis Enrique Moreno: “Aún sueño con ir a París” |
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“Me considero hijo del mundo, en el plano espiritual no estoy aquí, no me siento dueño de nada material, a mi nada material me une, siento que me es ajeno. El dinero no da la felicidad, no me hace falta... pero mi más grande anhelo es ir a Francia para completar mi crecimiento espiritual... aún sueño con ir a París”. El ganador del III Certamen Mayor de las Artes y las Letras, capítulo Artes Visuales 2008, Luís Enrique Moreno con la obra “Las cartas están hechadas”, cuyas medidas son 1.50 x 1.50 mts., dijo que al recibirlo se acercó a la materialización de una premonición, “porque este premio era para mí”. Nacido en el estado Aragua en 1961, la pintura es parte de sus raíces: toda su familia está relacionada con el arte: “Mi mamá me presentó los lienzos, el caballete y la destreza de los pinceles. Mi padre era músico, mi hermana artesano, por lo que yo no escapo de este proceso, lo llevo dentro de mi ser”. Dice que a ratos, se plantea dejar de pintar “pero no está en mí interiorizar, aceptar, esta decisión y me revelo, no puedo dejar de pintar”. Con suaves pero firmes palabras dice que se siente atrapado en el aspecto espiritual y, es justamente la pintura el medio para expresarlo. Asegura que no se desconecta de sus proyectos una vez que los inicia, “cuando internalizo una obra, la construyo en mi mente paso a paso. Cuando la llevo al lienzo, cuando la trabajo, la idea se transforma”. Luís Enrique Moreno habla con naturalidad del proceso de madurez como artista plástico: “cuando recibí el premio tan deseado, mi vida cambió. En su oportunidad le dije a los medios que ese reconocimiento me cambió la vida”. Asegura que se comunica más con sus semejantes, pues “me devolvió el alma al cuerpo”. Considera que desde que se mudó a Caracas, desde hace 2 años, la vida citadina lo hace sentir libre”, “será que busco un estereotipo, hay cosas que me afectan en el espacio donde nací, en el pensamiento, y me perturban en el aspecto artístico”. Pocas veces habla de su obra, según cuenta, pero dice que por primera vez quiere desnudar su obra, que cuando trabaja la tela “en el fondo reservo algunos puntos entre color y color, uso colores complementarios, veo en un punto el movimiento de la tela y me invade una fuerza; es el punto que siempre reservo. Nunca había desnudado la obra... me gusta transmitir emociones de variable intensidad. Cuando estoy triste uso colores cálidos y veo el trabajo con dimensiones variables y en el punto donde confluye el movimiento es de un sólo calibre. Esa variabilidad del punto, es como una escritura: un día escribo de una forma, debido a la carga subjetiva del momento, le voy colocando el fondo, a veces en casi 2 días termino la tela; en otras oportunidades voy por raticos; a veces pasa mucho tiempo”.
Este artista plástico que está presenta en las Tiendas de la Fundación Red de Arte asegura que su vida está en sintonía con el cosmo, porque cuando -por ejemplo- está mercurio retrógrado, cuando Neptuno y Urano se encuentran, “me pongo de una manera que hasta pienso en cosas terribles que me aislan”. Le gustaría cambiar el mundo, porque siente que no pertenece al plano terrenal; “a veces tengo que poner los pies sobre la tierra. Tengo la necesidad de decirle al mundo tantas cosas”.
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